Estamos acostumbrados a nuestras rutinas de belleza y cosmética: desde los cuidados de la piel, pasando por los tintes del cabello y el maquillaje hasta perfumarnos antes de salir de casa. Todo esto que parece tan incuestionable, tiene un origen mucho más lejano del que a veces nos plantemos.

El cuidado por el aspecto ha estado presente desde tiempos inmemoriales. Aunque los cánones han ido variando a lo largo del tiempo, hay algo que parece inmutable: la búsqueda de la belleza.

En la Antigüedad, el cuidado personal podía actuar como símbolo de distinción para las diferentes clases sociales, pero lo cierto es que la atención a la estética y la apariencia personal favorecen el autoestima y refuerzan nuestra identidad. Es por ello que siempre han estado presentes y que hoy en día los seguimos cultivando.

El Imperio Romano es el responsable de muchas de nuestras costumbres y hábitos. De ellos heredamos la lengua, la religión y el derecho, pero en cuestiones de cosmética les debemos igual o más.

 

Secretos de belleza de la Antigua Roma

En cuanto a cuidado corporal y facial, el legado que nos dejaron los romanos es tan vasto como el territorio que lograron conquistar. A continuación esbozamos una lista de las cuestiones más destacadas:

 

  1. LOS BAÑOS TERMALES

Nadie cuestiona el papel que tuvieron y tienen hoy los baños termales.

Las termas eran el lugar preferido para cuidar la piel y el cuerpo, relajarse, recibir masajes con aceites esenciales y realizarse todo tipo de tratamientos. Además fueron el centro de reunión y sociabilización más destacado.

 

  1. EL PERFUME

En sus inicios, la perfumería se usaba como un método para aromatizar el ambiente en las ceremonias y los ritos que se celebraban en los templos, así como en el entorno doméstico. Los aceites perfumados se utilizaban para conservar la salud y la elasticidad de la piel, pero no fue hasta la llegada de la civilización egipcia cuando el perfume comenzó a usarse con fines cosméticos. Fueron después los romanos quienes se encargaron de difundir su uso y cuando empezaron a usarse para proporcionar fragancia al cuerpo.

Para su elaboración  se utilizaban materias primas, tales como flores, plantas aromáticas y resinas que más tarde se mezclaban con aceite para fijar el aroma. De entre todas las flores que se utilizaban destacan los pétalos de rosa, que se usaban por su aroma y por sus beneficios naturales. Su fragancia era una de las preferidas para perfumar el cuerpo y era tan preciada que incluso se añadían pétalos de rosa en las camas.

 

  1. LA COSMÉTICA Y EL MAQUILLAJE

El cuidado del cutis resultaba indispensable, en especial para las clases altas. El ideal de belleza de la época se basaba en la blancura de la piel, que se conseguía aplicando distintas sustancias a modo de crema o cosmético. Una de las formas de aclarar el rostro consistía en una mezcla elaborada con vinagre, miel y aceite de oliva.

También se preocupaban por tener una tez libre de arrugas y manchas, que conseguían gracias al uso de mascarillas. Resultan especialmente interesantes los remedios en este sentido: desde una mascarilla de arroz y harina de habas, hasta leche de burra para lavarse el cuerpo.

Por su parte, el maquillaje también gozó de mucha popularidad.  Era habitual colorear los pómulos en tonos rojos para demostrar buena salud, y la rutina de belleza se finalizaba con la aplicación de productos para potenciar la mirada: se aplicaba perfilador de ojos y sombra (normalmente negra o azul) y remataban el efecto perfilando las cejas.

 

  1. PELUQUERÍA

El embellecimiento del cabello también fue habitual en la época romana. Era común la aplicación de ungüentos para perfumar y dar brillo al cabello, así como realizar distintos peinados elaborados a base de rizos y ondas. Los tirabuzones se conseguían con un instrumento formado por dos tubos llamado calamistrum. El pelo se enrollaba en uno de los tubos y el otro se calentaba para darle forma, del mismo modo que funcionan las tenacillas actuales.

En cuanto a la costumbre de colorear el pelo, el uso del tinte también estaba totalmente extendido. Para dar color se utilizaban aceites hechos de plantas y flores como el mirto y la rosa. En lo que al tono se refiere, se popularizó mucho el amarillo rojizo, tomando como referencia las cabelleras rubias de los pueblos que habían sido esclavizados.

La cosmética en la actualidad

Tras este breve recorrido por la historia de la cosmética en la época romana, rápidamente nos podemos dar cuenta de las similitudes que existen con muchas de las prácticas actuales. Asimismo, hoy en día se percibe la tendencia hacia una cosmética más saludable y natural. Muchos de los esfuerzos de las investigaciones se centran en encontrar productos libres de componentes químicos que afecten a nuestra salud y a la del medio ambiente. Y es aquí donde el pasado romano se vuelve más vigente que nunca, porque muchos de los ingredientes que hoy se usan son los mismos que antaño empleó esta fructífera civilización.

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